Libros y revistas

ANATOMÍA DE LA TERCERA PERSONA

Guy Le Gaufey

 

El autor se propone en esta obra intentar seguir el nivel de consistencia que Freud, Lacan y unos cuantos más han entramado alrededor de lo que no se atreverá a llamar “tercero”, en la medida en que equivaldría a forzar demasiado, una vez más, su individuación, a distinguirlo demasiado de cada uno de los dos seres hablantes que se lo intercambian, siendo que no se confunde estrictamente con ninguno, e incluso su abatimiento sobre el analista que se vuelve su soporte cumple la regla. 

En un segundo orden de ideas se tiene finalidad, leer un rudimento del clivaje íntimo que divide al sujeto político partir de su determinación en la lógica de la representación (tanto en la teoría Hobbesiana, como en los hechos del período revolucionario). 

En consecuencia, se busca indagar estos problemas reflexionando sobre la duplicidad del analista abordando la falsa sorpresa freudiana, dando cuenta del desarrollo de la transferencia, y los dos tiempos del sujeto supuesto saber. Para interrogar, de otra parte, el problema sobre la duplicidad del soberano, atendiendo a una ficción jurídica, en los siguientes términos: los dos cuerpos del rey; la noción de persona ficticia en Hobbes; y la triplicidad de la tercera persona. 

Un tercer giro de la indagación de Le Gaufey gravita en torno al asunto de la pertenencia al sí mismo a partir del magnetismo como acontecimiento del discurso; el fenómeno de Mesmer el incierto, la oleada Mesmerista, y la desigual visión. Para finalmente dar cuenta del retorno a la transferencia a partir de los tortuosos caminos de la hipnosis; los parajes motrices; la exclusión freudiana del tercero; la suspensión de la finalidad y el tema del sujeto representado.

Si se atiende al periplo que progresivamente el autor perfila a partir de sus escuetas afirmaciones, el analista no se autoriza más que por el mismo, tal fue el veredicto de Lacan sobre la muy delicada cuestión de la autorización. ¡Incomprensión y escándalo garantizado! Sin embargo, de esta distancia gramatical entre el “analista” y Él mismo” subyace tal vez la fuente inagotable de la transferencia, y con ello la relación, por la virtud de esta noción de “autorización”, con la determinación central de la persona ficticia en los textos de Hobbes. De ahí la idea de Le Gaufey de hacer la investigación sobre la tercera persona, tanto en el nivel de la constitución del Estado moderno como en la irreductible ambigüedad de la transferencia.

Ensayos acerca de la topología lacaniana.

Darmon, Marc.

Letra viva. Argentina.

2008 

 

De acuerdo con el autor se trata de ensayos que abordan un número de modelos, estructuras formales y dispositivos lógicos sin que con ello se promueva un sistema; se trata en lo fundamental de un instrumento de trabajo. Si bien se alude a una experiencia singular, el psicoanálisis revela en el parletrê la existencia de leyes generales de rigor implacable. 

 

El primer bloque del documento se ocupa de la topología del significante, el esquema L, la cadena significante elemental, el esquema óptico y el grafo. La segunda parte aborda L(a) topología del sujeto; las pulsiones, Lalógica, sexuación, los cuatro conceptos del psicoanálisis, los nudos, y finalmente el pase. 

 

El libro está acompañado de un grupo de anexos entre los cuales se encuentran tratadas nociones de topología general; la cirugía del gorro cruzado; y el nudo de las pequeñas letras. Para Darmon cada uno está animado por su propia pregunta pero esta interrogación se encuentra regida por la estructura.

 

Lacan elaboró una topología susceptible de dar cuenta de dicha estructura; o sea, de lo real del acto psicoanalítico, y por eso capaz de transmitir algo de ellos, un punto de apoyo. Los ensayos que presenta el autor en el libro son las huellas de una recorrido a través de la topología lacaniana. Más que tentativas de elucidación son lecturas interpretativas, reconstrucciones sometidas a prueba, preguntas planteadas a la topología.

Allouch, Jean

Marguerite o la Aimée de Lacan.

Cuenco de Plata. Argentina.

2008 

 

Ella no habrá sido la Aimée de Lacan. ¿Ella? Esa mujer que desde hace poco podemos designar por su nombre: Marguerite Anzieu, Jacques Lacan hizo caso de su psicosis. La dio a conocer con el título de lo que él entonces nombro -exactamente en 1932- “el caso Aimeé”. 

 

De ella, más de cincuenta años más tarde, decimos que no habrá sido la Aimeé de Lacan. El presente estudio intenta dar cuerpo a esta afirmación. El autor se ocupa de abordar un caso, una tesis, dos interpretaciones indagando el asunto sobre la escritura del “caso Aimée”, y los problemas clínicos puestos en suspenso. En un segundo y tercer momento se trata de interrogar las consecuencias del caso, la otra interpretación; para asumir enseguida una reseña histórica del caso Margarite, la primera publicación y algunos hechos notables calificados de años locos. 

 

Posteriormente el asunto a considerar es la interpretación sororal en tanto incitación a partir de la imputación y el punto de vista de Lacan, y la perversión como punto de vista de Margarite. Se aborda entonces el desencadenamiento de la psicosis; la red de perseguidores, la razón del delirio; y “El punto del acto” de la psicosis. 

 

Finalmente, para Alloch desde “el hacer Saber” el cierre del trabajo está en Margarite sabedora, el problema de la trasferencia psicótica, y la forma cómo Lacan no salió intacto, y de otra parte “el padre y el hijo no tiene nada que decirse”. 

 

Allouch completa una aserción inicial: ella no habrá sido sin haber sido, para él y para otros por él la Aimée de Lacan. Entre esos otros, un lugar incomparablemente singular le corresponde a Didier Anzieu, hijo de Marguerite, que estuvo un análisis con Lacan y durante cierto tiempo fue uno de sus discípulos. Es evidente que el acto por el que Didier Anzieu debía permitir su presentación, en 1986, en la escena de la historia del psicoanálisis en Francia, como “hijo de Aimée”, el acto de hacer saber los nombres del padre y de su madre, este acto, hizo posible este estudio.

Askofaré, Sidi. 

Clínica del sujeto y del lazo social 

Gloria Gómez Ediciones. Colombia.

2012 

 

Conjunto de textos en los cuales el autor se propone un examen sobre coordenadas y algunos balances parciales vinculados al problema del lazo social y la articulación entre ciencia y psicoanálisis 

 

Se ordenan en el trabajo un grupo de consideraciones sobre la ciencia, a partir de un reconocimiento de la trayectoria que se juega de la ciencia al psicoanálisis; los asuntos relacionados con la prueba de la ciencia, la interrogación sobre una física del sentido y el vínculo política ciencia y psicoanálisis. 

 

El núcleo de la segunda parte gravita en torno al itinerario que va del síntoma al padre y los meandros del retorno; marco de análisis en el cual se pone de presente una meditación orientada a explorar el síntoma social, aquello que va del síntoma al sinthome, la relación padre síntoma y la pregunta sobre el más allá del complejo de Edipo. 

 

Finalmente, el problema de la clínica y el discurso da cabida a una deliberación sobre la puesta en juego de la exclusión, aspectos concomitantes a la segregación y la perversión generalizada; así como sobre el nexo que media entre síntoma, sexualidad y lazo social con relación a las implicaciones de la toxicomanía. 

 

En la introducción preparada por Lina María Vélez se sintetiza líneas generales de las ponderaciones hechas por Askofaré en los siguientes términos. 

 

Si la ciencia moderna se ha edificado sobre diversos rechazos y exclusiones (sujeto, sentido, equívoco), el psicoanálisis se ha constituido positivamente gracias a la reintroducción en el campo científico del nombre del padre, el amor -de transferencia-, la palabra, el goce -cuerpo-, del sexo -lo femenino-. 

 

En lo atinente al segundo bloque Lacan vuelve en los últimos seminarios a la cuestión del padre yendo más allá de la conceptualización freudiana. 

 

Para sostener la estructura, dirá, es necesario el nombre del padre; función que tiene dos ejes: de una parte en nombre del padre en el plano simbólico, y el padre del nombre (el padre nombrado) quien realiza el acto de nombrar, don el goce allí inferido. En lo tocante a la segregación y la exclusión no son conceptos analíticos, aunque se imponen como nociones a las cuales se recurren cuando se trata de cernir los efectos del discurso de la ciencia, en la civilización contemporánea. Lacan introduce la segregación, como origen y principio de todo discurso que estructura las relaciones humanas. El autor entones muestra el principio de segregación, como hecho indisoluble de la humanidad, de la cual resulta la segregación como práctica y los fenómenos ligados a ella.

 

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